Hoy hacia un día estupendo y decidimos
visitar el parque nacional de Cahuita. Discurre a lo largo de la
playa por un sendero bien cuidado y lleno de vegetación y animales
exóticos. En cualquier momento que quieras puedes salirte del sendero
y darte un bañito en la playa y después volver a la ruta.

Es un camino sencillo de unos 9
kilómetros. Mas pensado para ir parándote en cada rincón que oigas
algo extraño en la selva y quedarte mirando expectante a que ocurra
algo, salga algún animal o te lleves algún sustillo como nos paso a
nosotros.
Los primeros 2 kilometros la playa esta
visible pero no es practicable por el oleaje. Aun asi es una delicia
verla y andar por la arena. Mas alla las olas frenan y el baño en
sus aguas es como una piscina caribeña.
Pero antes de quedarnos allí de
contemplación, nos fuimos primero hasta la punta, pasado el rió
perezoso. Nos cruzamos en el camino con simpáticos mapaches roba
comida de turistas, varios tipos de lagartos, una víbora pequeñita y
de color amarillo que llaman oropel, iguanas, basiliscos, ardillas,
monos descarados divirtiéndose frente a los visitantes y lo que mas
ilusión nos hizo de todo el recorrido: los primeros 3 tucanes que
vemos. Con su gracioso vuelo y pico desmesurado.

Ya de vuelta a la playa, de camino por
una pasarela que va elevada sobre el fangoso suelo de esa parte del
recorrido que va por la selva entre el rio y los manglares que dan a
la playa, Myriam pensando que era una rama, casi pisa a una serpiente
de color verde fosforito, que sintiendo su suela cerca pegó un salto
hacia atrás, cayendo a escaso centimetros de mis piernas. Creo que
el susto que se llevó de nuevo al levantar la cabeza y verme a mi a
su lado, la hizo de nuevo brincar hacia fuera de la pasarela y
escalar a toda prisa un arbol.

No se quien tuvo mas acojone, si ella o
nosotros. Lo que si sé es que si hubiera querido mordernos lo
hubiera hecho perfectamente a los dos, puesto que el saltito de
myriam y mi total inmovilidad pasiva ante lo que tenia a mis pies no
hubieran sido suficientes para reaccionar a su ataque. Preguntamos
luego al guardabosques y nos dijo que no pasa nada con esas
culebrillas, pero que la vibora amarilla puede ser letal si no
recibes tratamiento en una hora y media tras el ataque. Como para
andarte con tonterias. Tendremos mas cuidado la proxima vez y
miraremos el suelo donde pisamos. Prometido.

El resto del dia transcurrio sin
incidentes, baños en la playa, descanso a la sombra de los cocoteros
y poco mas. Los vecinos de playa sufrieron un nuevo intento de robo
de comida por otro mapache y yo tuve a un mono mirón a medio metro
de mi cabeza espiandome mientras me cambiaba el bañador en
pelotingas. Cuando le pille, se asustó y se hizo pis y caca, que
casi aterrizan en mi cabeza. Malditos monos !!! jaajjajajajaa.

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