Al parecer las tormentas nocturnas son
habituales aquí. Y a veces también las diurnas. Vamos, que aquí
llueve todo el tiempo. Así esta todo de vegetación salvaje. Pero
también de humedad. Y eso hace que el calor sea insoportable.

Así que después de la tormenta
matutina y el desayuno, nos aventuramos a dar un paseo por el parque
nacional de Tortuguero, (lo que tienen mas o menos acotado), previo
pago de los 15$ por cabeza. Sinceramente, después de haber visitado
el parque de Cahuita, con las playas en las que si que te puedes
bañar y que solo cuesta la voluntad y ves muchos mas animales que en
este parque, sinceramente..... pues eso, que si no es la época de
tortugas y ya has visto otros parques impresionantes, éste te lo
puedes saltar.
Simplemente andando desde la playa llegas a los
limites del parque y estas dentro sin darte cuenta. Nosotros nos
enteramos de este truco ya después de haber pagado, cuando
coincidimos con un alicantino muy majo, que tiene una empresa de
puertas blindadas y nos acompañó durante el trayecto del parque.
Dos horas y tres litros de sudor
después salimos de allí con un montón de anécdotas y consejos de
viaje compartidos, unas cuantas buenas fotos de reptiles de todos los
tipos y colores y un calor aplastante que calmamos en la piscina del
hotel.
El hotel ha sido lo mejor de Tortuguero. Un sitio precioso, al
lado de la playa, con piscinita y bar para tomar tus cervecitas
tranquilamente después del calor del día.
Nuestra habitación es la
ultima antes de llegar a la playa. Literalmente, salimos de nuestro
balcón y caminamos 5 pasos por el césped hasta llegar a la arena de
la playa. El sonido de las olas nos mece antes de dormir y el
fresquito de la brisa marina hace las calurosas noches soportables.
Salvo que haya tormenta. Entonces el sonido de las olas se vuelve
atronador. Parece que estas en un barco en plena tormenta. Las gotas
de agua caen como piedras sobre el tejado y la suave brisa se
convierte en un viento huracanado que mueve cortinas y todo lo que
haya dentro de la habitación. Pero eso solo ocurre a veces.

Siendo nuestro ultimo día aquí, nos
dimos un homenaje de cena. Red Snapper (el único que
tenían), en salsa caribeña con mariscos. Aun estoy chupándome los
dedos de tan exquisito pescado. Ya era hora de dejar el gallopinto y
las judías con arroz. Por un rato. Aquí muestra de los dos platos
mencionados.
Mañana vuelta a los canales 4 horitas
de viaje y recoger el coche del muelle de barcos a ver si sigue
entero y podemos seguir la marcha. Ya abandonando la preciosa costa
caribeña y adentrándonos en la tierra de volcanes. Mañana mas.



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