sábado, 8 de abril de 2017

Tortuguero 2

Al parecer las tormentas nocturnas son habituales aquí. Y a veces también las diurnas. Vamos, que aquí llueve todo el tiempo. Así esta todo de vegetación salvaje. Pero también de humedad. Y eso hace que el calor sea insoportable.

Así que después de la tormenta matutina y el desayuno, nos aventuramos a dar un paseo por el parque nacional de Tortuguero, (lo que tienen mas o menos acotado), previo pago de los 15$ por cabeza. Sinceramente, después de haber visitado el parque de Cahuita, con las playas en las que si que te puedes bañar y que solo cuesta la voluntad y ves muchos mas animales que en este parque, sinceramente..... pues eso, que si no es la época de tortugas y ya has visto otros parques impresionantes, éste te lo puedes saltar.





 O al menos puedes ir a verlo sin pagar los 15$ del impuesto del parque. 

Simplemente andando desde la playa llegas a los limites del parque y estas dentro sin darte cuenta. Nosotros nos enteramos de este truco ya después de haber pagado, cuando coincidimos con un alicantino muy majo, que tiene una empresa de puertas blindadas y nos acompañó durante el trayecto del parque. 

  Dos horas y tres litros de sudor después salimos de allí con un montón de anécdotas y consejos de viaje compartidos, unas cuantas buenas fotos de reptiles de todos los tipos y colores y un calor aplastante que calmamos en la piscina del hotel. 

El hotel ha sido lo mejor de Tortuguero. Un sitio precioso, al lado de la playa, con piscinita y bar para tomar tus cervecitas tranquilamente después del calor del día. 

Nuestra habitación es la ultima antes de llegar a la playa. Literalmente, salimos de nuestro balcón y caminamos 5 pasos por el césped hasta llegar a la arena de la playa. El sonido de las olas nos mece antes de dormir y el fresquito de la brisa marina hace las calurosas noches soportables. Salvo que haya tormenta. Entonces el sonido de las olas se vuelve atronador. Parece que estas en un barco en plena tormenta. Las gotas de agua caen como piedras sobre el tejado y la suave brisa se convierte en un viento huracanado que mueve cortinas y todo lo que haya dentro de la habitación. Pero eso solo ocurre a veces.

Siendo nuestro ultimo día aquí, nos dimos un homenaje de cena. Red Snapper (el único que tenían), en salsa caribeña con mariscos. Aun estoy chupándome los dedos de tan exquisito pescado. Ya era hora de dejar el gallopinto y las judías con arroz. Por un rato. Aquí muestra de los dos platos mencionados.








Mañana vuelta a los canales 4 horitas de viaje y recoger el coche del muelle de barcos a ver si sigue entero y podemos seguir la marcha. Ya abandonando la preciosa costa caribeña y adentrándonos en la tierra de volcanes. Mañana mas.




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