viernes, 14 de abril de 2017

Manuel Antonio National Park... y FIN

Bueno, pues como en todos los viajes llega el ultimo post, el ultimo día, las ultimas fotos. Temprano por la mañana nos despertaron unos golpes en la puerta de nuestro apartamento. Pensábamos que era el dueño, pero eran las 6 de la mañana y parecía raro que alguien despierte a sus clientes tan pronto y con tanta urgencia. Reacciono, me levanto y no hay nadie en la puerta. Tras unos segundos de incertidumbre oigo unas carreras de piececitos pequeños por el techo de metal y.... listo, al otro lado de la habitación, saliendo por entre la terraza y subiéndose a los arboles, unos monos traviesos estaban jugando con nosotros. Les ha faltado señalarnos y reírse en nuestra cara. Bueno, lo han hecho en su idioma.


Nos fuimos al parque temprano, porque ya nos avisaron que aquí la semana santa se pone todo hasta la bandera de turistas. La mayoría tikos. Y así era. Ni una sombra en los parkings, cientos de visitantes en hordas por el parque, haciendo ruido y espantando a los animales....un poco desastre. Cada vez que algún animal se despistaba y aparecía a la vista, allí se agolpaban en grupo los visitantes para apuntarles con las cámaras y comentar la jugada. Lo cierto es que fue un poco desilusionante. 

Quizás si hubiera sido este el primer parque que hubiéramos visitado, todo nos hubiera parecida mas novedoso, ya que muchos de los animales que vimos ya los habíamos visto en otros sitios. Y las playas y paseos por la jungla, con menos gente hubieran sido mas mágicas. Aun así es uno de los mejores parques de costa rica que hemos visitado, junto con el de cahuita, nuestro favorito.

Además, hacía uno de los días mas calurosos que hemos sufrido aquí. 35 grados decían en las previsiones, 38 marcaban a las 3 de la tarde los termómetros del móvil. 27 por la noche a las 3 de la mañana sin poder dormir y poniendo el aire acondicionado a ratos.

Escondidos debajo de unos arboles en la playa, pasamos el día leyendo, bañandonos en las caldosas aguas del pacifico que no refrescan nada y viendo pasar a nuestro lado lagartos de distinto tamaño con total impunidad, acercándose a nuestra bolsa de bocadillos a ver si había suerte y podían llevarse un bocado de algo. En la otra playa los ya conocidos mapaches se encargaban de robar abiertamente a los turistas despistados sus bolsas de comida o de basura. A estos atrevidos ladrones de pata blanca no les intimida un adulto humano.

Los mas divertidos fueron unos titis jugando en medio del camino. No pude hacerles fotos porque no paraban quietos, pero en el vídeo se ve como uno sale de detrás de mi, después de dejarse caer de una rama sobre el gorro en mi cabeza y olisquearme los tobillos. Malandrines !!! jajajajaja.



Visita obligada después de salir del parque y tomarse un buen coco helado, o pipa helada como las llaman aquí, es ir a ver el Bar del avión. Un Bar hecho alrededor de los restos de un hércules probablemente, que parecía salido de alguna película de Indiana Jones y con unas vistas estupendas al mar.



Aunque la mejor puesta de sol sigue siendo la del Barba Roja, donde repetimos volveríamos a hacerlo cada día sino fuera porque mañana marchamos de vuelta a San José y de ahí a nuestro Londres querido.

Ha sido un viaje fantástico y un país increíble al cual seguro que volveremos.


Pura Vida !!!! 


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