miércoles, 5 de abril de 2017

Cahuita National Park

Hoy hacia un día estupendo y decidimos visitar el parque nacional de Cahuita. Discurre a lo largo de la playa por un sendero bien cuidado y lleno de vegetación y animales exóticos. En cualquier momento que quieras puedes salirte del sendero y darte un bañito en la playa y después volver a la ruta.





Es un camino sencillo de unos 9 kilómetros. Mas pensado para ir parándote en cada rincón que oigas algo extraño en la selva y quedarte mirando expectante a que ocurra algo, salga algún animal o te lleves algún sustillo como nos paso a nosotros.

Los primeros 2 kilometros la playa esta visible pero no es practicable por el oleaje. Aun asi es una delicia verla y andar por la arena. Mas alla las olas frenan y el baño en sus aguas es como una piscina caribeña.


Pero antes de quedarnos allí de contemplación, nos fuimos primero hasta la punta, pasado el rió perezoso. Nos cruzamos en el camino con simpáticos mapaches roba comida de turistas, varios tipos de lagartos, una víbora pequeñita y de color amarillo que llaman oropel, iguanas, basiliscos, ardillas, monos descarados divirtiéndose frente a los visitantes y lo que mas ilusión nos hizo de todo el recorrido: los primeros 3 tucanes que vemos. Con su gracioso vuelo y pico desmesurado.

Ya de vuelta a la playa, de camino por una pasarela que va elevada sobre el fangoso suelo de esa parte del recorrido que va por la selva entre el rio y los manglares que dan a la playa, Myriam pensando que era una rama, casi pisa a una serpiente de color verde fosforito, que sintiendo su suela cerca pegó un salto hacia atrás, cayendo a escaso centimetros de mis piernas. Creo que el susto que se llevó de nuevo al levantar la cabeza y verme a mi a su lado, la hizo de nuevo brincar hacia fuera de la pasarela y escalar a toda prisa un arbol.



No se quien tuvo mas acojone, si ella o nosotros. Lo que si sé es que si hubiera querido mordernos lo hubiera hecho perfectamente a los dos, puesto que el saltito de myriam y mi total inmovilidad pasiva ante lo que tenia a mis pies no hubieran sido suficientes para reaccionar a su ataque. Preguntamos luego al guardabosques y nos dijo que no pasa nada con esas culebrillas, pero que la vibora amarilla puede ser letal si no recibes tratamiento en una hora y media tras el ataque. Como para andarte con tonterias. Tendremos mas cuidado la proxima vez y miraremos el suelo donde pisamos. Prometido.

El resto del dia transcurrio sin incidentes, baños en la playa, descanso a la sombra de los cocoteros y poco mas. Los vecinos de playa sufrieron un nuevo intento de robo de comida por otro mapache y yo tuve a un mono mirón a medio metro de mi cabeza espiandome mientras me cambiaba el bañador en pelotingas. Cuando le pille, se asustó y se hizo pis y caca, que casi aterrizan en mi cabeza. Malditos monos !!! jaajjajajajaa.


La tarde fue una de las mas calurosos de estos dias. Cervecitas tranquilas en los chiringuitos de la plaza del pueblo y a dormir que mañana nos espera otro duro dia de playa caribeña.  

martes, 4 de abril de 2017

Caribe, playas y tal...

Tras el chaparrón de lluvia matutina y un buen desayuno tiko nos fuimos a explorar las playas de la región del limón, desde Puerto Viejo, donde estamos alojados hasta playa manzanilla.
Playas espectaculares, agua calentita, palmeras, kilómetros de arena desierta, baños, relax.

Empezamos por Cocles, donde se encuentra el resort mas lujoso del Caribe, según nos dijeron. Justo al lado del club de playa de dicho hotel fue donde aparcamos nuestro utilitario de alquiler y empezamos la exploración de playas indescriptibles.

Apenas 5 o 6 bañistas en un par de kilómetros de playa. Bañito y a la siguiente.


Playa chiquita nos la saltamos sin querer y aterrizamos en punta Uva. Mucho mas concurrida que la anterior, los 15 bañistas repartidos en 4 kilómetros de playa casi no nos veíamos. Refugiados a la sombra de unos cocoteros (y con el riesgo que esto implica), pasamos el resto de mañana sin hacer mucho mas. Bañito y lectura.




Por ultimo visitamos la playa manzanillo. Los primeros kilómetros son de playa mas cercana al pueblo y por tanto mas concurrida. Los niños ya habían salido de la escuela y algunos jugaban al futbol en la playa mientras otros pasaban la tarde dándose baños en este maravilloso mar.





Nosotros fuimos un poco mas al fondo. Donde termina la carretera. Allí se alinean las pequeñas barquitas de pescadores locales atadas a los troncos muertos de palmeras y arboles caídos por los pasados temporales y la erosión de las mareas. Esos troncos blanquecinos que quedan tan bonitos en las fotos de playas caribeñas.

Al terminar la playa, un puente colgante te lleva a una isleta donde puedes hacer un recorrido por una selva cerrada y abrumadora. 


Un camino perfecto (hasta algunos decían que lo barren para los turistas), pasea junto a la orilla del mar del otro lado del risco, en otras playas de ensueño y vegetación frondosa. Allí vimos nuestro primer Oso perezoso, los primeros monitos salvajes, cangrejos gigantes de color azul extraterrestre y pájaros de miles de colores y extrañas figuras. Una especie de kiwi con el pico alargado que metía en la arena en busca de quien sabe que animalitos, otros de color negro y rojo vivo que se esconden en los arbustos y comen frutas rojas de otro extraño árbol.... hasta unos curiosos buitres de cabeza pelada que se mueven como gallinas y se esconden en las copas de los palmerales para bajar a las papeleras a rebuscar en las basuras de los turistas.

Por la noche unos cocktails en el Lazy Moon de Puerto Viejo con música en directo y vuelta a nuestro hotel La perla Negra donde tan a gusto hemos estado estos días.


Todo un país por explorar. Así que allá vamos con el siguiente día. Pura Vida !

lunes, 3 de abril de 2017

Here we go again !!

Ahora que mis pálidos pies han pisado por fin la oscura playa caribeña de arena negra en Puerto Viejo, por fin me he puesto a escribir de nuevo el habitual blog de viaje. 

Han sido unos días de prisas e incertidumbres. 





Primero descubrir que la mochila gigante que me traje desde España para este viaje se encontraba seriamente dañada desde el viaje de Perú y completamente inservible para éste trip. (a comprar una nueva de emergencia).

Segundo, darme cuenta la noche antes de que había perdido el carnet de conducir y por tanto, Myriam se va a tener que chupar la conducción durante todo el viaje. 

Tercero, llevarme un resfriado considerable desde la madre Gran Bretaña, con lo ridículo y molesto que es viajar 15 horas de avión tosiendo y sonándote los mocos a cada 5 minutos. 

La cuarta peripecia fue al llegar al aeropuerto, donde descubrimos que sin un visado de transito de "Canadá" no podíamos embarcar en nuestro vuelo a Costa Rica. solamente por usar un par de horas el aeropuerto de Toronto te exigen una visa de 7 euros. No se cual es el motivo, pero nos pilló desprevenidos y con las interminables colas en facturación nos llevo casi dos horas el inconveniente. 

La verdad es que el aeropuerto de Toronto, si bien caro, es una pasada. Wifi gratis (por supuesto), cientos de Ipads para usar gratis en mesas y lujosos sillones de cuero, y sobre todo, lo que mas me gusto fueron los pasillos de andar rápido tipo escaleras mecánicas. Aquí han dado un paso mas en la evolución, colocando un segundo pasillo "ultra rápido" para aquellos que todavía tienen mas prisa. Lo cierto es que la aceleración y el frenado están controlados para que no te pegues una galleta, y el sistema es una pasada. Recomiendo pasar por este aeropuerto aunque sea solo por esta nueva atracción de feria. jejejejeje. 


Ya en San Jose, de noche, y reventados del viaje, solo pudimos caer rendidos en los brazos de morfeo, para despertar a la mañana siguiente (demasiado temprano debido al jetlag, todo hay que decirlo), en medio de la selva en un hotelito llevado por un par de españoles, la mar de majetes y que nos dieron un montón de ideas para el recorrido por Costa Rica. Villa Pacande. Barato, limpio, y confortable. http://www.villapacande.com

En esta ocasión, venimos sin haber preparado nada del viaje. solo el aterrizaje y el coche de alquiler. Aventura en estado puro. o Pura vida !! como dicen por aquí. Veremos lo que el viaje nos depara. 

De momento, primer día de sol y tarde de lluvias. 300 kilómetros de coche atravesando un parque natural espectacular, cruzando ríos salvajes por puentes de metal tan magestuosos como resistentes a las condiciones climáticas del país. 


Eso si, a 60 por hora. y en carreteras de un carril por sentido, detrás de camiones de diverso pelaje, la mayoría gigantes americanos de los años 80. bellezas de la carretera. Y así llegamos a otro paraíso, junto al parque natural de Cahuita, el pueblo de Puerto Viejo es un centro de surferos y mochileros a partes iguales, buscando habitaciones y cerveza baratas y un puñado de experiencias vitales que contar a la vuelta de las vacaciones.


Nuestra elección de alojamiento ha sido a las afueras del pueblo, en la parte llamada playa negra. Cabañitas al pie de la arena en un lado y dando a la ruidosa selva por el otro. 

Creo que nos quedaremos algún tiempo por aquí. o no. o si. o quien sabe.